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Centro de información sobre Terapia MagnéticaIMPORTANTE: Esta sección de información general dedicada a los beneficios del mundo de la Magnetoterapia y a sus diferentes aplicaciones clínicas no guarda ninguna relación con el uso derivado de una pulsera magnética.
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| Flujo normal | Flujo con magnetoterapia |
Los imanes fueron utilizados con fines terapéuticos en China desde el año 2000 antes de Cristo. Cuenta la leyenda que Cleopatra usaba una pulsera magnética para preservar su juventud y belleza. Paracelso, el famoso médico alemán, William Gilbert, médico personal de Isabel I de Inglaterra, como Franz J. Mesmer en el siglo 18 trataron con éxito el dolor de gota, calambres y trastornos nerviosos con la magnetoterapia. Mozart estaba tan entusiasmado sobre los éxitos terapéuticos de Mesmer que se refiere al efecto beneficioso de los imanes en su ópera "Cosi fan Tutti". (Despina canta: "Este es el imán, la piedra magnética, que se originó en Alemania y se hizo tan famoso en Francia.").
Con el advenimiento de la medicina moderna (aspirina, antibióticos), este método natural de alivio inicialmente cayó en desuso.
La magnetoterapia fue "redescubierta" en la década de 1950, en Rusia y Japón. La investigación espacial ha puesto de manifiesto lo que ocurre cuando los seres humanos se retiran de la influencia del campo magnético de la tierra por mucho tiempo: los científicos observaron que los cosmonautas rusos sufrieron importantes sintomas de osteoporosis y depresión severa a su regreso a la tierra. Estos fenómenos se han reducido sensiblemente con la incorporación artificial de los campos magnéticos en las naves espaciales y trajes espaciales. Hoy en día cinco millones de estadounidenses - incluyendo a Bill Clinton, Sharon Stone y grandes personalidades de la ciencias, el arte y el deporte han encontrado alivio con la magnetoterapia.
Los vasos capilares son la clave para entender cómo los imanes alivian el dolor. Los capilares son los reguladores del flujo sanguíneo en todo el cuerpo, siendo estos las extensiones más pequeñas de los vasos sanguíneos, poseen tan finísimas paredes que el oxígeno y la glucosa pueden atravesarlas y llegar hasta las células, al igual que los gases respiratorios, los nutrientes y el resto de las sustancias que transporta la sangre. Asimismo los productos de desecho como el dióxido de carbono, pueden regresar a la sangre para ser eliminados del organismo. El fino tejido sanguíneo se conforma dependiendo de la cantidad de vasos capilares que estén fluyendo; cuando se relajan sus paredes permiten que la sangre fluya más libremente. Al aplicar un campo magnético a nuestra estructura muscular, esta se relaja, logrando así una notable mejora en la circulación sanguínea.
Esto nos ayuda a calmar el dolor por medio de la aceleración en el intercambio de fluidos del tejido dañado, logrando así disminuir la inflamación. Algunos elementos tales como el ácido láctico, que son los responsables mayormente del dolor y la inflamación, son drenados del sistema al hacer más eficientes los procesos vitales en el área afectada. Es como si los procesos naturales del sistema repentinamente se hicieran más eficientes, como si todos los líquidos indeseados fueran limpiados de una sola vez con un chorro de agua. En la mayoría de los casos esta intensificación del metabolismo no sólo elimina el dolor, sino que también estimula al cuerpo en su proceso natural de sanación en forma más rápida, puesto que provee de oxígeno y de otros nutrientes a las células de cada uno de los órganos, acelerando esto progresivamente a medida que el flujo sanguíneo aumenta en cantidad y calidad. Una mejor irrigación trae mayor vitalidad y nutrientes, el O2 inhibe decenas de agentes infecciosos, bacterias (elicobacter pilori), hongos, parásitos y virus.
La capacidad de los campos magnéticos de proveer tantos beneficios clínicos, sugiere que su modus operandi es a un nivel muy básico de las funciones celulares. Esto es confirmado por estudios que demuestran que el magnetismo altera la dinámica del calcio, potasio, sodio y de otros iones transportados a través de las membranas celulares, por ende, esto puede tener profundos efectos en el sistema de enzimas esenciales que influyen en la producción energética. Las enzimas son la esencia de la vida; sin ellas no hay funcionamiento orgánico y su disminución funcional es causa de notorio deterioro físico. Aunque son más conocidas por su papel en la descomposición de las comidas, también desempeñan muchas otras funciones, destruyen las toxinas y los radicales libres en el hígado y en la corriente sanguínea, permiten que las vitaminas, los minerales y los aminoácidos se conviertan en bioquímicos vitales en el cuerpo y participan en la producción de la energía, entre otras funciones. Son complejos biológicos clasificado por lo general como catalizadores, aceleran las actividades que sin ellas serían demasiado lentas para ser efectivas. El cuerpo humano cuenta con miles de enzimas diferentes, todas las cuales aceleran la velocidad de las reacciones químicas dentro de cada célula, para que estas puedan realizar sus funciones. Sin las enzimas, el cuerpo no podría sobrevivir.
Sí, la terapia magnética es muy segura. La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha emitido una declaración oficial que confirme que los campos magnéticos estáticos no presentan riesgos para la salud de ningún tipo. Con su uso adecuado, no se ha reportado complicaciones.